¿Quien no ha sentido curiosidad alguna vez por
conocer quiénes fueron sus antepasados más remotos?, aquellos de cuya memoria
apenas tenemos constancia, si no es por el apellido que nos dejaron en herencia
y que sin embargo, de no haber existido alguno de ellos no estaríamos en el
mundo. Aquellos parientes, los más
lejanos en el tiempo están en nuestro mapa genético, forman parte de nuestro
lienzo individual con pequeñas pinceladas. Por eso, cada vez que alguien me
pide que construya su genealogía, lo tomo con entusiasmo, a medida que
encuentro un nuevo dato, es como si esa persona olvidada por el paso de los siglos, me
tendiera su mano y me diera las gracias, por recordarle al mundo que alguna vez
existió, por tender un puente al vínculo con sus descendientes vivos.
La genealogía que me ocupa actualmente es la de mi
paisano y amigo Juan Miguel Giménez
Miranda, propietario de la Almazara de Paulenca, Doctor en Antropología y Profesor en el Conservatorio Profesional de Música de
Granada. Esta genealogía me está resultando fascinante por la abundante
documentación que existe de la familia y que seguramente dará para más de un
artículo por ser Juan Miguel, descendiente de personajes ilustres, que tuvieron
un papel destacado en la sociedad e historia local de Guadix. Podemos nombrar
entre ellos a Pedro Antonio de Alarcón, la familia del escultor Torcuato Ruiz
del Peral, la familia Aguilera, los Lao, los Casas, los Leyva y Don Tomás y
Juan Ramón Miranda; cirujanos de renombre del Siglo XVIII, etc.
Pero la gran sorpresa para mí fue saber a través de
un primo de Juan Miguel, Marcelo Miranda Rivas, residente en Madrid, que entre
sus antepasados está el mismísimo rey Felipe IV de la dinastía de los Austrias,
como pude constatar en la genealogía que recoge esa línea parental.

Doña Casilda Manrique de Luyando y Mendoza, madre de
Don Carlos, era Guarda Mayor de las damas de la reina Doña Isabel de Borbón,
primera esposa del Rey. Doña Casilda había entrado en la Corte después de haber
enviudado, recomendada por ser pariente del Conde Duque de Olivares,
concretamente de su hermana Antonia María de Luyando. Carlos Fernando de
Austria pasó 52 años en la Corte del Real Alcázar de Madrid. Con 28 años, se
casó con Francisca Díaz Cabantero con la que tuvo una hija, Mariana Fernández
de Austria. En 1684 quedó viudo y fue ordenado sacerdote. Su hermano, el rey
Carlos II, comenzó a recelar de él y lo nombró canónigo de la Santa y
Apostólica Iglesia Catedral de Guadix (Granada). Aquí llegó en compañía de su
hija Mariana, el 7 de marzo de 1691. El matrimonio de Mariana en Guadix con Manuel
de Zea Carvajal en 1694 sería el origen de la rama accitana.
Doña Angustias Miranda Lao, madre de Juan Miguel,
era hija de Don Jesús Miranda Cánovas. La madre de Jesús era Doña Enriqueta
Cánovas Rodríguez, hija a su vez de Don Leovigildo Cánovas Muñoz y de Doña Elena Rodríguez Navarro. Elena hija de Doña Antonia Navarro
Sánchez. Antonia era hija de Don José Navarro Murillo. José era hijo de Doña Torcuata Murillo Navarro. Torcuata era
hija de Don Carlos Francisco Murillo Zea y Austria. Carlos Francisco era hijo
de Doña Francisca Zea Austria. Francisca era hija de Doña Mariana Fernández de Austria y de Don
Manuel de Zea y Carvajal. Mariana Fernández de Austria era hija de Don Carlos
Fernando de Austria y Manrique. Carlos Fernando era hijo del rey Felipe IV con
el que se cierra la cadena de parentesco.
Don Carlos Fernando de Austria murió en Guadix en
1696, su partida de fallecimiento que se conserva en el Archivo Diocesano y
Capitular de esta ciudad, dice lo siguiente:
“En dos de abril de mil seiscientos
noventa y seis años, falleció en esta parroquia mayor de la Ciudad de Guadix
Dn. Carlos de Austria canonigo de esta santa yglesia. Recibió todos los santos
sacramentos, testo ante de Gabriel de Freile dejó trescientas misas, le acompaño
su cuerpo el Ilustrísimo y Reverendísimo el Sr. Fray Pedro de Palacios (Obispo)
y el Dean y Cabildo. Fue sepultado en sepultura propia, dejó por sus albaceas
al Sr. Francisco de Estudillo racionero de esta santa yglesia y a Antonio de
Molina y a Juan Manuel de Cea, herederos Mariana de Austria, su hija...
(firma).
Dedico este artículo a Sergio Antonio Rodriguez Sánchez, el que inició esta línea en la genealogía, casado con Clotilde Leyva Miranda y a su hijo Sergio Rodríguez Leyva por su colaboración en todo momento.
Dedico este artículo a Sergio Antonio Rodriguez Sánchez, el que inició esta línea en la genealogía, casado con Clotilde Leyva Miranda y a su hijo Sergio Rodríguez Leyva por su colaboración en todo momento.
Carmen Hernández Montalbán
Cuando estudiaba Magisterio, años 1967 a 1970, D. Carlos Asenjo, profesor de Geografía e Historia, en una de sus clases al tocar el tema de los Austrias nos dijo que en Guadix vivía una familia muy conocida que era descendiente de un hijo "natural" de Felipe IV. No nos dijo claramente quienes eran pero si nos dio algunas pistas que ahora al leer tu artículo he recordado que coincidían con la familia Miranda.
ResponderEliminarEsa familia, o al menos parte de ella, lo debía de saber pues don Carlos se relacionaba con alguno de ellos. Si no recuerdo mal él y don Fernando Miranda fueron concejales del ayuntamiento de Guadix en alguna de las primeras corporaciones democráticas por la UCD.
Un saludo
Sí Torcuato, gran parte de la familia Miranda ya sabía de su parentesco con los Austrias, lo que yo he hecho es demostrar documentalmente ese parentesco, había una genealogía que comenzó Sergio Antonio Rodríguez Sánchez en la que los parientes más cercanos estaban confirmados, pero de los más lejanos sólo se conocían los nombres.
ResponderEliminarLa paternidad de Carlos Francisco de Austria en Casilda Manrique ofrece muchas dudas
ResponderEliminarEn primer lugar. ¿se trata de Casilda Manriquie de Luyando, nacida en Sopelana en 1590, guarda damas de la reina en 1634, hija de Juan de Luyando y Maria Manrique de Butrón.
Enb este caso habria tenido a Carlos Francisco con 49 años, imposible
Pero es que ella habia casa den 1608 en Vitoria con su pariente Juan de Luyando y tenido su primera hija en Vitoria en 1609, con 19 años.
No hay forma de cuadrar estas dos realidades
La única solución es que se trate de otra Casilda Manrique distina a la que siempre se ha pensado